viernes, 12 de febrero de 2010

SIN DESTINO - IMRE KERTÉSZ

Nacido en Budapest, Hungría, el autor fue deportado en 1944 a los campos de concentración de Auschwitz y Buchenwald, y aunque la novela "Sin Destino" no es autobiográfica, o no pretende serlo, contiene mucho de la vida o de las experiencias del autor que empezó a escribir este libro en 1975. En él se plasma la ficción como única posibilidad ante una realidad destructora y hostil.

El protagonista, un niño de 14 años, a pesar de todo encontrará consuelo o felicidad en lo más nimio, en poder tomar una sopa de vegetales deshidratados (que al resto de compañeros horroriza), en hallar un rostro conocido en su deambular por los distintos campos de concentración, en un cambio de estación…

La historia comienza cuando poco después de la promulgación en Hungría de las leyes antijudías, tras el Anschluss (la anexión de Austria por Alemania en marzo de 1938) el padre de nuestro protagonista es deportado a un campo de trabajo, y él ha de asistir a todos los preparativos de dicho evento, cuando el día de la víspera su familia se reúne con él. György asiste a la reunión sin entender muy bien de qué va todo y oyendo los consejos de cuantos le rodean, ya que tras la marcha de su progenitor será él quien deba hacerse cargo de la familia, será el hombre de la casa, y tendrá que cuidar de la mujer de su padre (su madrastra) bajo la protección y el amparo del señor Süto.

Si en estas circunstancias György no comprende nada, mucho menos lo hará después, cuando va viajando en un autobús que es detenido y junto a otros compañeros y sin ser consciente de qué está pasando será trasladado a un campo de concentración. Es ahí donde empieza, tal vez para el lector la odisea de sufrimiento y calamidades, aunque no así para él que vivirá los acontecimientos de otro modo, y al principio no ve en todo lo que le ocurre más que una mejora de sus condiciones.

Comienza su deambular por distintos campos de concentración y nos narra en primera persona cómo va viviendo cada hecho, como cree que va a acceder a un trabajo mejor de manos de los alemanes, que al principio representan para él el orden, la disciplina, el saber hacer, y como poco a poco la realidad más cruel se va mostrando antes sus ojos. Como un alter ego del autor pasará por los campos de Auschwitz y Buchenwald, y por alguno más, estableciendo sutiles, y a veces no tanto, diferencias entre unos y otros.

Todos los detalles que os pueda ofrecer a partir de aquí estarían de más, puesto que para eso ya está el libro o podéis obtener información en distintas páginas webs, pero lo que quiero destacar no es la historia ni desvelaros nada más de la misma. La grandeza del libro, al menos para mí, estriba en la naturalidad con la que el autor, a través de los ojos de György, nos hace ver determinados hechos que son para nosotros monstruosos, espeluznantes, y que son uno de los episodios más crueles de nuestra Historia, al menos Contemporánea. Gente que muere de hambre, maltrato, humillación…pero no serán estos hechos en los que fije su atención nuestro protagonista, que tendrá puestas todas sus intenciones y atenciones simplemente en sobrevivir, en pasar los días. Pero no lo hace de una forma establecida, sino llevado por la inercia de los días, como un día sigue al siguiente, y como por "destino", por "azar" o por "pura suerte" György será un superviviente en las más míseras y penosas condiciones.

El libro es sin lugar a dudas una historia de supervivencia ante la más enorme adversidad, y como cuando uno está a punto de ser aniquilado desde todos los puntos de vista (moral, físico…) puede encontrar felicidad (o algo parecido) en lo más sorprendente, en lo más pequeño. Es una muestra de la enorme capacidad del ser humano para sobrevivir a pesar de todo, es sacar fuerzas de flaqueza. Como he oído alguna vez, es la infinita capacidad del ser humano, incluso sin ser consciente de ello, de salir a flote, en palabras de William James, "la mayoría de la gente vive - ya sea física, intelectual o moralmente - en un círculo muy restringido de sus posibilidades. Todos nosotros tenemos reservas de vida con las que ni siquiera soñamos".

Destaco del libro la facilidad y sencillez en que nos narra estos acontecimientos de nuestra Historia más reciente, y que tanta literatura y filmografía ha generado, sin caer en tópicos ni estereotipos, sin buscar la lágrima fácil, ni tan siquiera la pena o el enfado en el lector, sino simplemente a través de la encadenación de una serie de acontecimientos, o más bien calamidades, que son contadas sin artificio, con total naturalidad y como si se tratase de algo cotidiano y que estamos acostumbrados a ver o a vivir, cuando realmente no es así.

Escrito en una prosa fácil, que huye de artificios o de palabrería, fondo y forma se dan la mano, desde la sencillez de la historia y la del lenguaje.

Recomiendo encarecidamente su lectura, una lectura fácil, amena, tranquila, y que no nos dejará indiferente, nos sorprenderá por momentos y nos hará incluso a veces esbozar una sonrisa ante los pensamientos del protagonista ante las situaciones más desesperanzadoras que podamos imaginar.

Para muestra un botón: (o varios)

"Existen situaciones en que parece imposible que se puedan agravar o empeorar. Yo mismo, al cabo de tanto esfuerzo, de tanto afán, de tanto empeño, acabé encontrando la paz, la tranquilidad y el alivio. Ciertas cosas, por ejemplo, que antes me habían parecido sumamente importantes, perdieron por completo su significado para mí. Así estando en la fila durante el recuento, si me cansaba y sin mirar si me encontraba en medio de un charco o si había barro, me dejaba caer, me sentaba y me quedaba sentado o acostado hasta que mis vecinos me levantaban a la fuerza. No me molestaban ni el frío, ni la humedad, ni el viento ni la lluvia: simplemente no me llegaban, ni siquiera los sentía. Desapareció hasta el hambre, me seguía llevando a la boca todo lo que encontraba, todo lo que fuera comestible, pero sin prestar atención, como por costumbre y de manera mecánica. Si tenían algún inconveniente, lo más que podían hacer era pegarme, y con eso tampoco me hacían mayor daño, sólo me hacían ganar tiempo, puesto que con el primer golpe me acostaba en el suelo y ya no sentía los otros porque me quedaba dormido".

La obra en España la encontramos en la Editorial Acantilado, editorial que ha traducido al castellano varias de las obras de Kertész, una edición en bolsillo de la que desconozco el precio, ya que lo tomé prestado de la biblioteca. Y por último sólo mencionar, aunque no me parece lo más importante, que el autor recibió el premio Nobel en 2002.

En definitiva altamente recomendable para todos los públicos.

martes, 8 de septiembre de 2009

RESPIRANDO ARTE

Dijo Gombrich para definir el Arte, que “no existe, realmente, el Arte. Tan sólo hay artistas”, y artistas eran todos cuantos se hallaban reunidos el pasado sábado 5 de septiembre a las puertas del Bar Las Cuatro Esquinas para participar en el Concurso de Pintura Rápida al aire libre, que desde hace 8 años se viene celebrando en Ubrique.

A las 9 de la mañana comenzaba el sellado de los lienzos, o cualquier otro soporte en el que el pintor decidiera dar vida a su obra, pero una hora antes ya había gente haciendo cola para la inscripción. Cargados de enseres o bártulos (bastidores, lienzos, maletines, paletas, pinceles, carritos, caballetes…) y rodeados de amigos y familiares.

Era la primera vez que asistía a un evento como éste, al que acudí llena de ganas e ilusión, las mismas con las que ya aguardo la próxima edición. Fui una cronista improvisada, a través del objetivo de mi cámara pude captar muchos momentos, gestos, bocetos…que me permiten, ahora en la tranquilidad de mi hogar, ver paso a paso como se fue “fraguando” la obra, los cambios producidos, los cambios de colores, de composición, e incluso captar la obra de aquellos autores que finalmente decidieron no presentarla (que fueron los menos).

Siempre he estado vinculada al mundo de la pintura, porque desde muy pequeña observaba ensimismada como mi padre, aprovechando el escaso espacio de una vivienda de 60 m2 en el que vivíamos cuatro personas, pintaba en el balcón. Donde al entrar siempre me embriaga el olor a pintura (casi siempre al óleo), a aguarrás (podría decir que estaba “ebria de trementina”) y a colillas de cigarrillos rubios amontonadas en un cenicero.

Tal vez por eso lo observaba todo con la mirada atenta, y mi memoria olfativa traía hasta mí algunos recuerdos de mi infancia, cuando mi padre, además de en casa salía al bellísimo parque de mi localidad a pintar, junto a la ribera del río (aquella que por cierto también pintó Matheu).

Los participantes tenían por delante una jornada de apenas ocho horas para realizar su tarea, siendo el tema libre y la zona donde realizar las obras quedaba delimitada por el Casco Antiguo de Ubrique. (Del río para arriba y hasta el Convento).

Llegaron pintores y pintoras de toda la geografía, no sólo nacional, puesto que se contó con la presencia de alguien que vino desde Viena, y otra persona con domicilio en Dinamarca, el resto, de puntos más cercanos (el propio Ubrique, Villamartín, Sevilla, Córdoba, Sabadell…), también de todas las edades. En algunos casos participaban ambos miembros de la pareja, y los niños también venían pertrechados para la labor.

En Navidad, pude conocer el Casco Antiguo convertido en Belén viviente, ahora lo estaba viendo convertido en un estudio de unas dimensiones y una belleza extraordinarias. La gente, pintores, y lugareños, fotógrafos, mirones, curiosos, se agolpaban por cada rincón, observando las obras, conversando con los autores, y en el mayor de los casos ofreciéndoles generosamente cuanto necesitaran.

Me sorprendieron, gratamente, esta generosidad de los vecinos ubriqueños, y la mutua colaboración y ayuda entre los “competidores”. Desde quien prestaba a otro algún material o herramienta que necesitara, hasta quién aconsejaba a otros sobre el color y la perspectiva, o sobre la mejor zona para situarse. Como leí no hace mucho en algún sitio, “el bien es mayoría, pero no se nota porque no hace ruido”.

Fue un día hermoso, plagado de sol y caluroso en exceso, que sin embargo no impidió el disfrute del mismo, nada que no se pudiera solucionar con una cruzcampo bien fría.

Al llegar la tarde la calle Higueral hacía las veces de una galería de arte, habitada por las casi 90 obras que se presentaron, y por un público ansioso por su descubrimiento, haciendo sus quinielas, y con muchas ganas, sobre todo, de conocer el fallo del jurado, que premiaría a 10 de estos cuadros. Como oí decir a una pintora que ya había acudido al concurso en muchas ocasiones, “lo importante es pasar un día estupendo, haciendo lo que a uno le gusta”, a lo que añadí, que si además, uno lo ve reconocido, de la forma que sea, mejor que mejor.

Ese fue el momento álgido del día, cuando subido sobre un poyo a la puerta de Las Cuatro Esquinas, rodeado de una multitud alegre y expectante, uno de los miembros de la organización comunicó el falló del jurado.

Caras de júbilo, de gozo, de alborozo… y los cuadros ganadores balanceados en el aire como en una procesión a lo largo de la calle Higueral. Las caras de aquellos que fueron premiados, lo dicen todo.

Pero para aquellos que no ganaron (oficialmente) también hubo premio, entre ellos el reconocimiento del público, y en gran parte de los casos, la venta de sus obras.

De mi quiniela personal hubo dos cuadros en la lista, de algunos tengo como recuerdo esas fotografías que son un seguimiento desde su alumbramiento.

Yo también siento que gané y que aprendí de la ilusión y el trabajo de todos esos pintores, noveles, con experiencia y exposiciones a sus espaldas, o aficionados. Todos ellos merecen mi aplauso, y a todos o a muchos de ellos espero volverlos a ver en la próxima edición.

Y GRACIAS a Cristobal (el alma máter y padre del concurso), Paco, Juan Manuel, Manolo y Alejandro por hacerme partícipe de esta historia.


lunes, 31 de agosto de 2009

Los tiempos han cambiado.


Una viñeta muy ilustrativa sobre cómo han cambiado las cosas, en este caso en lo que concierne a la enseñanza, aunque está en francés es muy fácil de entender. Pero por si acaso, el texto dice: "¿Qué son estas notas?"

lunes, 15 de diciembre de 2008

NACIMIENTO Y CREACIÓN

Este blog nace con la idea de divulgar de una forma pedagógica y amena contenidos de Historia e Historia del Arte principalmente, vinculándolos a recursos y a otras artes como el cine, la música, el cómic, la literatura... Es sólo un proyecto al que espero ir dando forma poco a poco, por lo que cualquier ayuda, crítica o sugerencia será bien aceptada.

Su nombre, las nueve musas (Clío, Euterpe, Talía, Melpómene, Terpsícore, Erato, Polimnia, Urania y Calíope) se debe a Herodoto, al que podemos considerar el padre de la Historia como disciplina. No obstante hay también un décimo muso, el mío particular, que me animó con este proyecto y que me estimula cada día a continuar con los ya iniciados.